Advertencias y contingencias en la relación de universidades con empresas

Advertencias y contingencias en la relación de universidades con empresas

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(Expansión) – El 29 de septiembre la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) dio a conocer el Índice de Mundial de Innovación, en el que México perdió tres posiciones respecto del año anterior, con lo que se ubicó en la posición 58 de 132 países. Cuatro de los cinco polos más importantes de ciencia y tecnología están en Asia oriental, uno en Japón, dos en China, uno en la República de Corea y el quinto en Estados Unidos. Estos polos se determinan mediante el análisis de la presentación de solicitudes de patente y la publicación de artículos científicos que ofrecen un reflejo documental de las zonas geográficas con mayor densidad de inventores y autores científicos en el mundo.

Para México es deseable que los avances científicos y tecnológicos ya ejecutados en los entornos universitarios se transformen en oportunidades de trasferencia tecnológica, que generen mayores fortalezas en el ámbito de la innovación en las empresas y la sociedad, lo cual impulse la creación de capacidades tecnológicas para enfrentar las incertidumbres generadas por el actual entorno de competencia global. Esto requiere del involucramiento de las empresas y el gobierno, en la generación de iniciativas que acompañen los procesos de maduración de las tecnologías surgidas en los laboratorios, con el fin de que puedan convertirse en prospectos atractivos de inversión que originen nuevas líneas de negocio o bien nuevas empresas. La maduración oportuna de los resultados de la investigación científica, desarrollada por las universidades y centros de investigación, genera grandes beneficios, no solo para las empresas sino también para la sociedad pues se traducen en soluciones a problemas relacionados con la salud, el medio ambiente, la pobreza, la seguridad, entre otros. En tal caso se hace pertinente la colaboración conjunta entre las empresas y las universidades para lo siguiente: 1. Impulsar la habilitación de Centros de Investigación y Desarrollo de alto nivel científico, de acuerdo con las necesidades de la industria y la sociedad; 2. Habilitar la conformación de redes científico-tecnológicas con la participación de investigadores universitarios en la industria; 3. Establecer las líneas temáticas de coinversión, para apoyar la maduración de tecnologías surgidas en ámbitos universitarios, así como la ejecución de proyectos específicos de escalamiento industrial que apoyen la transferencia tecnológica; 4. Construir incentivos para investigadores universitarios, cuyo objetivo sea asignar recursos económicos a aquellos investigadores que realicen tareas de I+D+i en colaboración con las empresas. 5. Fortalecer la infraestructura y equipamiento para I+D+i consiste en inversiones conjuntas en equipamiento para laboratorios y centros de investigación. El país merece incrementar el registro de innovaciones propias, para ello no solo se debe aumentar la asignación de recursos de inversión en ciencia y tecnología, también requiere de la creación de ambientes culturales altamente estimulantes, así como de claras políticas estatales en ciencia, tecnología e innovación. Ante ello cabe preguntarse ¿es posible generar una capacidad colectiva (universidad-empresa) para realizar acciones en común sobre la base de una interpretación (científica y de negocios) compartida?

Al depender de la producción de tecnología extranjera, las empresas inhiben la creatividad científica y tecnológica dentro del campo intelectual universitario y, en ello, crean mercados de trabajo altamente excluyentes, capaces solo de absorber fundamentalmente fuerza de trabajo con calificación mínima e intermedia y solo ofrece ocupación productiva a núcleos relativamente reducidos de personas con calificación universitaria o equivalente. Existen casos de éxito derivados de la colaboración entre la empresa y la universidad, por ejemplo: en Finlandia, los estudiantes en su camino hacia su titulación terminan su tesis en coordinación con una empresa, creando un enérgico flujo de ideas e intercambio de conocimientos, en esta nación, cada vez más las investigaciones de universidades se ven cristalizadas en proyectos de spin-off realizados mediante la iniciativa privada. Los centros de transferencia de tecnología son ya una constante en cualquier universidad. No puede olvidarse que la experiencia demuestra que es mucho más fácil que una empresa se interese por un invento en cuya gestación ha participado que por explotación de un invento fruto de una investigación en la que no ha intervenido. Asimismo, la Universidad debe contar con investigadores dedicados a la investigación aplicada o con conocimientos del proceso de gestión de la innovación y con niveles de competencia internacional. Las estadísticas muestran que, en los Estados Unidos, el 91% de las universidades públicas y el 6% de las independientes que otorgan el grado de doctor, tienen relación con la industria basada en la investigación. Comprender tanto el papel de las empresas en la provisión de una financiación estratégica, como la contribución de las universidades, significa entender que la innovación es colectiva: las interacciones entre los distintos actores representan una parte crítica del proceso. Nota del editor: Juan Alberto González Piñón es director de Spark UP y académico de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: CNN

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