Ciberataques, la piedra en el zapato del e-commerce

Ciberataques, la piedra en el zapato del e-commerce

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(Expansión) – En columnas anteriores he hablado sobre el valor del comercio electrónico como catalizador de la recuperación económica para América Latina , así como de su papel en la generación de riqueza y bienestar. Sin duda, los números lo confirman, ya que, para el cierre de 2022, se espera que el e-commerce alcance los 104,000 millones de dólares en la región, a una tasa de crecimiento anual de casi 30%. Sin embargo, existe un elemento que se extiende como una sombra sobre el sano crecimiento de las ventas digitales: los ciberataques. Se trata de un delito que no conoce de límites y se dirige a todos los participantes de este ecosistema, llevándonos a una máxima que inexorablemente se cumple: todo lo que se digitaliza conlleva un mayor riesgo, y el comercio digital no es la excepción.

El peor enemigo: indiferencia y desinformación Informar y tomar acción, labor de todos los jugadores del ecosistema

La acelerada digitalización de las empresas en nuestra América Latina ha generado mejoras en la productividad y crecimiento en la riqueza de las sociedades. De igual manera, ha impulsado el desarrollo de soluciones que las empresas de tecnología financiera han aportado al mercado, traduciéndose en nuevos métodos de pago alternativos que hasta hace poco tiempo eran desconocidos o concebíamos como imposibles. Pero esto ha traído consigo un incremento muy importante en los ataques dirigidos a estas nuevas plataformas y medios de pago, con el objetivo de defraudar a una o todas las partes del ecosistema. Por citar un ejemplo, encontramos que un estudio realizado por KPMG reveló que el 83% de las empresas fue víctima de un ciberataque durante los últimos 12 meses. Si bien se trata de una problemática con grandes afectaciones para la estabilidad económica y la rentabilidad de las empresas, existen factores que acentúan la vulnerabilidad ante los ciberataques. El principal y más grande de ellos es la indiferencia con la que se trata el tema, puesto que ha propiciado que muy pocas empresas y comercios cuenten con las mejores prácticas para afrontar este delito. Esto se presenta sobre todo en la pymes, ya que son el segmento que menos suele invertir en tecnología, particularmente en ciberseguridad. Una de las principales razones para ello es que los emprendedores y pequeños empresarios concluyen que, debido a su tamaño o giro, no resultan atractivos para los ciberdelincuentes. Por este motivo, carecen de información que les permita valorar que los datos de clientes, colaboradores y socios son tan valiosos que, de perderse, podrían acabar con su negocio, y es que son enormes las consecuencias económicas y reputacionales que un ciberataque puede generar. Hablando claro y fuerte, tenemos la posibilidad de frenar el crecimiento de este fenómeno, y nos encontramos a tiempo para hacerlo mediante la generación de una concientización de todos los jugadores del ecosistema del comercio electrónico en América Latina.

Las grandes empresas no deben escatimar en gastos que apoyen la ciberseguridad de sus clientes y negocios, recordando que es el eslabón más débil al que se dirigen los ataques. Para las pymes y los emprendedores que no cuentan con grandes recursos para mejorar sus procesos de seguridad, existen excelentes alternativas de las que pueden disponer, como la habilitación de una plataforma de pagos de una sola integración, una herramienta que les permitirán seguir impulsándose de manera segura en el comercio digital a un bajo costo. Recordemos que la principal preocupación de los comparadores que usan canales digitales es la ciberseguridad, por tanto, un usuario que sea víctima de un fraude en un sitio de comercio electrónico puede considerarse como un cliente perdido que no recomendará realizar compras en dicho establecimiento. Por tanto, reiteramos el llamado para generar conciencia del beneficio que la seguridad para nuestros clientes y para el ecosistema puede generar. Debemos mantenernos informados y actualizados sobre todas las tendencias del ciberfraude, además de conocer e implementar las herramientas existentes para prevenirlo y gestionarlo. De ello depende el sano crecimiento del comercio electrónico y quizá su futuro mismo. Nota del editor: Alejandro Pineda cuenta con 40 años de colaboración en BBVA México, figurando como pieza clave en las estrategias y acciones del segmento retail, destacando su experiencia en los negocios con tarjetas de crédito, préstamos personales y nómina, medios y sistemas de pago, entre otros. Actualmente, se desempeña como CEO de Openpay. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: CNN

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