Colaboradores boomerang, una buena apuesta en la guerra del talento

Colaboradores boomerang, una buena apuesta en la guerra del talento

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(Expansión) – Después de cinco años de haber dejado la empresa, Mónica decidió regresar. Quería un trabajo cerca de su casa, que le permitiera pasar más tiempo con su familia, pero también, que le ofreciera mayor aprendizaje, oportunidades profesionales y un horario flexible. Desde luego, Mónica tuvo las puertas abiertas; no era para menos tratándose de una colaboradora que transfirió sus responsabilidades de manera transparente y dejó una huella importante en la organización. Con su retorno, Mónica se convirtió en un colaborador o empleado boomerang, y no lo digo por ponerle una etiqueta, sino por mencionar el valor que estos colaboradores generan a cualquier organización, a la vez que ellos obtienen lo que tanto están buscando o necesitan justo en ese momento de su vida.

¿Por qué mantener la puerta abierta a los excolaboradores?

Esta tendencia está creciendo poco a poco, enmarcada por una relación ganar-ganar. De acuerdo con un estudio de UKG, 1 de cada 5 colaboradores a nivel mundial, que dejaron sus empleos durante la pandemia, están regresando a su compañía anterior, y existen millones más de personas abiertas a la posibilidad de regresar. Quise comenzar hablando de Mónica porque, en mis años recientes al frente de una organización, he tenido la oportunidad de trabajar con colaboradores que se han marchado debido a nuevas oportunidades laborales o personales, y luego de algunos años -a veces pocos, a veces más-, han decidido regresar. En mi experiencia, puedo decir que estos colaboradores representan una gran oportunidad para cualquier empresa, especialmente ante el actual mercado laboral, donde la competencia y la escasez por el talento están en su punto más elevado. Tener, nuevamente, a excolaboradores que ya conocen a tu empresa conlleva beneficios y otorga una ventaja competitiva. Quizá lo más importante, desde mi punto de vista, es que aquellos que regresan ya no son los mismos que se fueron, ni profesional ni personalmente hablando. Estar expuestos a otros roles, procesos, compañeros y formas de trabajo supone una evolución en términos de conocimientos, habilidades y perspectivas, lo que significa que su talento y desempeño están más fortalecidos. Contratarlos ayuda a mejorar y fortalecer la organización, optimizando aquello que presenta deficiencias o reinventando la manera de hacer las cosas. Otro punto significativo es que ellos ayudan a elevar la moral general de todo el personal. ¿Quién si no ellos para dar fe de las mejoras en los procesos y la calidad del trabajo? A final de cuentas, tienen un referente para comparar cuando trabajaron allí por primera vez. Y no olvidemos que, si los excolaboradores regresan a la empresa, envían una señal de que la organización es un excelente lugar para trabajar. También hay que considerar el tema de la inducción laboral, sobre todo porque este proceso implica tiempo y esfuerzo. La incorporación de un boomerang puede convertirse en un proceso más fluido, lo que agiliza enormemente la tarea de RH y la de los jefes directos. Otro beneficio, no menos importante, tiene que ver con la lealtad y el compromiso, porque los boomerang pueden convertirse, a largo plazo, en colaboradores más leales y comprometidos. Además, pueden contagiar ese “espíritu” a los demás miembros de la empresa. Y es que ellos ya han visto lo que hay allá fuera, y no tienen que preguntarse si “el pasto está más verde en la casa del vecino”. Por esta razón, pueden apreciar más a su antigua empresa e, incluso, hacer que mejore la percepción que tienen sus actuales colegas. ¿Existen desventajas? Desde luego. Por ejemplo, pueden esperar que todo haya permanecido igual desde que se fueron y, por lo tanto, se resistan al cambio; además, les puede llevar más tiempo del que crees, para adaptarse, especialmente si la gerencia, las políticas o la cultura de la empresa han cambiado.

Y ellos, ¿qué buscan y necesitan?

Pero estar abierto al efecto boomerang, no solo se trata de la compañía, también se trata de ellos. Porque los colaboradores que regresan lo hacen porque ya tienen en mente el valor o beneficios de retornar a su “antigua casa”; por ejemplo, asumir roles más desafiantes u obtener una mayor compensación. La experiencia me ha enseñado que ellos suelen tener prioridades y expectativas muy particulares, en comparación con quienes se unen a la empresa por primera vez. Es decir, están regresando porque buscan o necesitan algo en particular. Así que no se trata solo de “dejar las puertas abiertas”, si queremos aprovechar este talento, las organizaciones necesitan ser receptivas a las necesidades del mercado laboral. Sabemos que la rotación de personal es un proceso inminente, así que si un buen colaborador decide dejar tu empresa, hazle saber intencionalmente que está dejando la puerta abierta. Hoy en día, los profesionales de Recursos Humanos se están dando cuenta de que la lealtad no termina cuando los colaboradores se van, y esto pasa porque ellos desean la flexibilidad de buscar y probar otras opciones, sin cerrar la puerta al salir. Nota del editor: Héctor Meza Curiel es Director General de InfoSol. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: CNN

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