¿Medición digital de la productividad o Big Brother 3.0?

¿Medición digital de la productividad o Big Brother 3.0?

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(Expansión) – De acuerdo al PEW Research Institute, los últimos dos años han traído la mayor transformación en la forma de hacer negocios de los últimos 70 años. Los cambios han tocado todos los aspectos del mundo empresarial; desde aquellos enfocados a la productividad o finanzas hasta los de Recursos Humanos o el diseño mismo de las oficinas. El hecho de que un cambio social cree una tendencia no es nuevo. Ya en la década de los años 80 el uso masivo de nuevas tecnologías dio nacimiento a los Chief Information Officer y en los 90 la irrupción a gran escala de figuras políticas y de negocios al mundo de la tecnología convirtió a los publi relacionistas en los hoy omnipresentes Chief of Staff. Así pues, no debería extrañarnos que hoy sea cada vez más común encontrar títulos laborales impensables, hasta hace poco tiempo, como Gerente de Trabajo Dinámico (Dynamic Work Manager), Director de Trabajo Remoto (Director of Remote) o Vicepresidente de Trabajo Flexible.

Considero importante analizar el fondo de origen de estas nuevas organizaciones. De acuerdo a un estudio enfocado a la Generación Z (aquellos nacidos entre el año 2000 y el 2010) conducido por la Universidad de Stanford, este grupo de edad ve el trabajo y el lugar de trabajo fundamentalmente diferentes comparado con otras generaciones. Para la mayor parte de estos jóvenes, que por cierto han crecido en un mundo conectado a internet y expuestos a plataformas colaborativas como Wikipedia, el trabajo no está necesariamente definido como una actividad con un estricto horario o que se deba desempeñar en lugar específico e inamovible. Así pues, hoy en día los que tenemos un equipo somos testigos de cómo hemos tenido que adaptarnos a los nuevos tiempos, empezando por encontrar formas de trabajar bajo un mix híbrido (presencial y a distancia) y ampliando nuestras responsabilidades, añadiendo a las implícitas del negocio, la de crear momentos de conexión a distancia que mantengan la creatividad y productividad en el equipo. Si bien el monitoreo de la productividad se ha buscado desde la revolución industrial, en mi opinión lo verdaderamente disruptivo son las herramientas de monitoreo digital que han surgido últimamente. Herramientas como WorkSmart, Time Doctor o UpWork ofrecen herramientas que permiten a empresas como en Estados Unidos monitorear a sus empleados midiendo el tiempo que pasan en llamadas o escribiendo correos electrónicos. El impacto de esta medición digital de la productividad esta ampliándose a mandos medios y altos tanto si trabajas de manera remota como de forma presencial y a industrias tan diversas como la médica, donde hoy los equipos médicos registran su inactividad y la asumen, con razón o no, que es tiempo que no fue trabajado por ninguno de los doctores. Bajo mi punto de vista, la pandemia, el home office y -hay que reconocer- el miedo de muchos directores a que su equipo no trabaje si no está “vigilado”, han resaltado la necesidad de monitorear de forma más eficiente la productividad; sin embargo, en esta búsqueda se ha llegado al extremo de crear una suerte de Big Brother 3.0 donde colocando software en los equipos de trabajo que prácticamente segundo a segundo registra el tiempo que un empleado está dedicado a tareas especificas de su labor y cuánto tiempo pasa en otras no relacionadas.

Algunas empresas defienden esta tendencia diciendo que Recursos Humanos se ha transformado de ser un área cuyo desempeño se medía con métricas subjetivas, a un área más de análisis de desempeño basado en datos. De hecho, un reporte reciente de la consultora Deloitte declaró que la era de la Revolución de la Data Personal finalmente había llegado. Como todo cambio, los conflictos no se han tardado en llegar. Grandes empresas como Amazon, famosa por la generación y manejo de datos, ha reculado o al menos ha hecho más discretos sus estándares de medición digital de la productividad a la luz de los esfuerzos sindicales impulsados por sus empleados en algunos estados de la Unión Americana. El problema es que en la mayoría de los países la legislación laboral fue escrita mucho tiempo antes de que siquiera pudiéramos imaginar estos dispositivos de medición, por lo que no existe un marco regulatorio que proteja de la privacidad individual y, aunque la legislación estuviera al día, los parámetros de medición son engañosos pues en el día a día existen muchas tareas que se llevan a cabo sin necesariamente ocupar nuestros dispositivos de trabajo: actividades simples y omnipresentes como tomar notas, buscar información, consultar con otros alguna duda etc. Lo que es un hecho es que este Big Brother 3.0 ha llegado para quedarse. ¿Se afinará? Sí, pero no se irá. No en vano el fondeo a startups dedicadas a la categoría Performance Management ha crecido 800% en los últimos tres años. Nota del editor: José Alberto Parra García es Director de Estrategia Digital para USA y LATAM en Grupo Planeta; previamente formó parte de los equipos de Storytel, Apple y Amazon plataformas líderes en entretenimiento digital. Ha sido profesor en la Universidad Anáhuac e ITESM y es graduado del IE Business School del programa Master in Positive Psychology, Leadership and Strategy. Dirige el podcast Budistas en Calzones . Síguelo en LinkedIn y en @pepeparragarcia. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: CNN

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