Transformación digital, la clave para una procuración de fondos resiliente

Transformación digital, la clave para una procuración de fondos resiliente

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(Expansión) – La pandemia ha generado numerosas alteraciones en las operaciones cotidianas de un sinnúmero de organizaciones alrededor del mundo, y las instituciones de la sociedad civil no han sido la excepción. Las maneras habituales en que se recaudaban fondos antes de 2020 han tenido que ser enriquecidas y transformadas a través de la digitalización, una estrategia clave que contribuye a un mayor involucramiento tanto de personas como de corporaciones privadas comprometidas con causas que tienen un impacto social significativo, tales como la detección oportuna de diferentes tipos de cáncer, tratamientos adecuados para la diabetes, trasplante de órganos o apoyos para la reconstrucción de comunidades afectadas por desastres naturales, entre otras.

Tras casi tres años desde el inicio de la crisis sanitaria global más desafiante en un siglo, ¿de qué manera se tiene que reorganizar la sociedad civil para caminar al compás de un entorno digital sumamente ágil y vertiginoso? Las organizaciones no gubernamentales, tanto pequeñas como grandes, deben considerar la tecnología como una herramienta capaz de diseñar campañas digitales exitosas, pero también de obtener datos en tiempo real para hacer los cambios necesarios y lograr el resultado. En este sentido, las instituciones cuentan con un abanico de opciones, entre las que destaco tres: la implementación de inteligencia artificial, que se manifiesta a través de instrumentos de mensajería instantánea; el uso exhaustivo de las redes sociales, para un call-to-action más efectivo que exhorte a posibles donantes a sumarse a diversas causas; y la apuesta por modelos híbridos que combinen tanto la presencia como la virtualidad, con el fin de llevar a cabo eventos pensados para sensibilizar sobre temas específicos y para la captación de fondos. Para lograr con éxito un proceso de digitalización que satisfaga las necesidades operativas de las organizaciones de la sociedad civil, al tiempo que se logran las metas establecidas de procuración de fondos, se requiere mapear la disponibilidad de los recursos tecnológicos, ejecutar pruebas piloto funcionales y enfocarse en los cambios necesarios en las dinámicas de colaboración de los equipos de trabajo. Una vez que se tiene apuntalada toda la capacidad técnica posible, las organizaciones sin fines de lucro no sólo sobreviven a lo inesperado, sino que prosperan ante la incertidumbre de los desafíos actuales. Ahora bien, la transformación digital no significa colocar una mayor distancia entre las instituciones sociales y los donantes, en absoluto. Por el contrario: la tecnología tiene como objetivo principal simplificar los mecanismos de procuración de fondos y acercar a más audiencias a las causas y los grandes problemas que enfrenta la sociedad en México. Los ecosistemas digitales como las redes sociales ayudan a que las personas puedan cobrar conciencia del impacto que tienen las aportaciones que realizan tanto los ciudadanos como las empresas. Por ejemplo, ahora, con tan sólo hacer un clic en un portal o en una aplicación, un donante tiene la posibilidad de realizar una aportación recurrente que verdaderamente se traduce en ayuda directa para los miembros de miles de familias mexicanas en situación de vulnerabilidad.

En suma, los inesperados acontecimientos que se desencadenaron a partir de 2020 nos han mostrado que cualquier organización de la sociedad civil también necesita llevar a cabo un proceso de maduración digital para recuperarse y fortalecerse ante una crisis global que impulsa cambios constantes. Nos encontramos en un momento crucial en la historia de la humanidad, en la que colaboran codo a codo cuatro generaciones distintas para crear soluciones en beneficio de los demás. Con un panorama actual que demanda mayor resiliencia ante problemáticas sensibles, la tecnología se inserta como el pr incipal canal que protege una dinámica más humana, en la que las personas siguen donando a otras personas para afianzar el valor de solidaridad, en la que todos somos responsables del bienestar tanto individual como colectivo. Nota del editor: Gabriela Gatica es Directora Ejecutiva de Fundación Infantil Ronald McDonald. Síguela en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

]]> Fuente: CNN

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